El último día de la Semana de la Moda de Río, el 18 de abril de 2026, fue testigo de una evolución significativa para una de las casas de diseño más queridas de Brasil. Por primera vez, Isabela Capeto compartió el mando creativo con su hija, Chica Capeto, para presentar la colección Primavera-Verano 2026 titulada “Dracena.” No fue simplemente un esfuerzo colaborativo, sino un profundo intercambio creativo; la colección mantuvo el icónico ADN artesanal de la casa, además de beneficiarse de una edición más directa y contemporánea. Es una narrativa de dos fuerzas creativas que se arrastran mutuamente al presente, dando lugar a un vestuario que se siente meticulosamente elaborado pero sorprendentemente ágil: un diálogo entre la historia afectiva de una madre y el ritmo moderno de una hija.
La narración visual de “Dracena” estaba enmarcada por una vibrante pasarela rosa, que tomaba su inspiración principal de la planta dracaena, una especie conocida por sus largas hojas verticales y patrones de crecimiento orgánico. El viaje narrativo tradujo estas líneas botánicas en prendas que seguían los contornos del cuerpo, alargándose en movimiento para reflejar la silueta natural de la planta. Observamos una progresión rítmica en la que pequeños elementos del jardín, flores y hojas se mezclaban intrincadamente con bloques geométricos y cuadros. Este contraste entre la salvajismo de la naturaleza y la precisión de la construcción rindió un homenaje estilístico directo a los Parangolés de Hélio Oiticica, sugiriendo que los colores y formas de la colección solo alcanzan su forma final cuando son animados por el cuerpo del portador.
La innovación técnica esta temporada se centró en el “tiempo de la pieza”, enfatizando la construcción lenta y manual sobre la prisa industrial. Uno de los principales aspectos técnicos fue la reorganización de las técnicas tradicionales de bordado y capas para lograr una nueva sensación de ligereza y transparencia. Observamos complejos recubrimientos de tejidos fucsia, rojos y amarillo cebada vibrantes que utilizaban ingeniería de fluidos para crear siluetas que “saltaban” de la prenda durante el movimiento. La confección de la prenda priorizó gestos y detalles—recortes cosidos a mano y transparencias en capas—que mantenían la firma artesanal de la marca sin dejar atrás cualquier peso percibido. Estas construcciones “vivas” reforzaron la idea de la moda como forma de arte cinética, evocando los éxitos anteriores de alto perfil del dúo, como su trabajo personalizado para iconos globales como Sarah Jessica Parker.
Desde un punto de vista profesional, la colección “Dracena” marca una era definitiva para Isabela Capeto, logrando navegar con éxito la transición hacia una marca multigeneracional. Debemos admitir que la inclusión de Chica Capeto ha insuflado un ritmo fresco y decidido al alma artesanal de la casa, haciendo que el look “hecho a mano” resulte increíblemente relevante para un ciclo de moda más dinámico. Cabe destacar que la capacidad de la marca para anclar los conceptos abstractos de Oiticica en una realidad tan llevadera y alegre es un testimonio de su profundo entendimiento de la identidad brasileña. Aunque la colección está llena de trabajos manuales intrincados, nunca se siente atrapada en el pasado. En definitiva, la primavera y verano de 2026 es una celebración triunfal de la familia, el crecimiento y el poder duradero del toque humano.
