Para su séptima entrega presentada en la Semana de la Moda de Río el 15 de abril de 2026, los diseñadores Emídio Contente y Marco Normando utilizaron la pasarela para explorar los rincones incómodos de nuestra mirada colectiva. La colección otoño-invierno 2026-2027 representa un cambio en la exploración de la naturaleza por parte de la marca; donde temporadas anteriores celebraban la vida y la vitalidad, esta narrativa se enfrenta a “Natureza Morta”. Es una historia de decadencia literal y metafórica, que sigue a un protagonista que busca incorporar el entorno al cuerpo incluso cuando este se desvanece. Esta temporada, Normando obliga al espectador a enfrentarse a lo que a menudo se ignora, ofreciendo una meditación sombría e intelectual sobre la relación entre lo orgánico y lo artificial.
La narrativa visual del espectáculo estuvo dominada por un negro profundo y monocromático, estableciendo una progresión rítmica que evocaba una estética de “rockero de sentido amplio” con sombras distintivas de la vanguardia teatral de Klaus Nomi. El viaje narrativo pasó del deseo instintivo de imitar la naturaleza —evocando la icónica imagen de Roberto Burle Marx con una hoja gigante— a la construcción de siluetas sobredimensionadas y distorsionadas. Estas proporciones “agigantadas” enmarcaban la forma humana como un paisaje en sí mismo, donde el cuerpo es engullido por las texturas de su entorno. Este flujo oscuro y cinematográfico sugiere una tensión entre la protección de una prenda y la inevitable disolución del mundo natural que pretende representar.
La innovación técnica de esta temporada estuvo liderada por una manipulación sofisticada de texturas sintéticas y orgánicas para crear una sensación de permanencia escultórica. Un aspecto técnico principal es el uso continuado de látex, especialmente en una chaqueta clave que anclaba la colección con su elegante y industrial brillo. Observamos un enfoque magistral de la ingeniería de la confección, donde se diseñaban estructuras rígidas para imitar las venas y fibras de una hoja en descomposición, logrado mediante técnicas complejas de plegado y acolchado. La colección también exploró el peso de la sastrería tradicional redefinida a través de una lente “soturna” (sombría), dando lugar a piezas que se sentían cargadas de lastre histórico y ambiental, pero que mantenían la integridad estructural característica de la marca.
Desde un punto de vista profesional, la capacidad de Normando para “picar” el nivel de comodidad del público sigue siendo su mayor talento. Debemos admitir que el giro hacia una teatralidad más oscura, al estilo Nomi, añade una capa de dureza conceptual que los distingue en el paisaje brasileño. Sin embargo, cabe destacar que, aunque esta colección es visualmente impactante, existe una expectativa persistente de ver si la marca puede recuperar el equilibrio entre luz y sombra que hizo que su temporada anterior fuera tan inolvidable. Desde nuestra perspectiva, el dominio técnico de las piezas de látex proporciona un ancla necesaria, evitando que la colección se hunda por completo en la oscuridad. En definitiva, Otoño Invierno 2026-2027 es una encuesta audaz e intransigente de una marca que se niega a dejar que su audiencia aparte la mirada.
