Rami Al Ali presentó su colección de alta costura otoño-invierno 2026-2027 durante la Semana de la Alta Costura de París, inspirándose en el desierto y su luz cambiante del amanecer al anochecer. La diseñadora situó la colección frente a narrativas reduccionistas de Oriente Medio, enfatizando raíces compartidas en la identidad, la artesanía, el sol y el desierto, y un sentido de unidad que surge en momentos de crisis.
Ese paisaje formó una elegante selección de drama finamente dosificado. El desfile comenzó con un vestido cuyos pliegues geométricos y adornos de nácar hacían referencia al ghutra, la bufanda cuadrada que se lleva en toda la región del Golfo para protegerse de los elementos, tradicionalmente por los hombres. Al Ali enmarcó el gesto de una mujer que lo lleva como un símbolo de resiliencia y protección.
La paleta seguía las dunas y la luz del desierto, pasando de blancos perlados y dorados a grises y negros, constantemente tocados con brillo. Las texturas tradujeron imágenes familiares en superficies de alta costura. Lentejuelas de nácar superpuestas combinadas con cristales evocan escamas de palma en vestidos de columna, mientras que un vestido dorado asimétrico tomaba su tejido del tejido de tiendas tradicionales, descritas como toscas y naturales pero lujosas.
Otros materiales y adornos hacían referencia a intercambios culturales facilitados por rutas históricas a través de la región. A través del prisma de la Ruta de la Seda, Al Ali destacó el damasco, el trabajo en pan de oro y los motivos botánicos estilizados y curvados que se transformaban al viajar entre Oriente y Occidente, incorporando esas evoluciones en bordados y tratamientos superficiales.
Las siluetas preferían columnas largas y delgadas, especialmente atractivas en momentos que sugerían una cualidad deshecha. Una funda drapeada asimétrica parecía dispuesta de forma suelta, mientras que otro vestido presentaba una correa que parecía haberse deslizado, su pliegue demasiado preciso para ser accidental. El movimiento de la ropa subrayó la posición de Al Ali en una semana de alta costura dividida entre la fantasía escultórica y diseños destinados a integrarse en la vida de clientes acomodados, alineándolo con estos últimos mediante un drama contenido y una portabilidad basada en la artesanía.
