Desfile de Alta Costura ASHI Studio Primavera-Verano 2026

Un silencio cayó sobre la pasarela cubierta de carpas blancas cuando Ashi Studio presentó una colección de Alta Costura Primavera-Verano 2026 que era a partes iguales homenaje victoriano, fantasía surrealista y meticulosa artesanía. La diseñadora se inspiró en la preocupación del siglo XIX por el control, el duelo y el deseo, trasladando estos temas en una serie de vestidos escultóricos tratados a mano que equilibraban la reverencia histórica con la innovación contemporánea de alta costura.

La corsetería era el ancla de la colección, empleando técnicas de construcción del siglo XVIII para esculpir siluetas ultrafemeninas con cinturas ceñidas y caderas en forma de campana. Vestidos y peplumas se extendían en formas redondeadas y en forma de concha, enfatizando el cuerpo tanto como recipiente como lienzo. El cabello pasó a formar parte de la propia vestimenta, trenzado y retorcido en remolinos escultóricos que evocaban joyas de luto victorianas, descendiendo por la espalda o incorporándose a las prendas, mientras que huellas fantasmales de manos, escrituras de cartas, sellos de cera roja y detalles clave esqueléticos impregnaban las piezas de una sensibilidad inquietante y sobrenatural.

La manipulación de la tela era central en la visión de Ashi. El algodón se trataba con pegamento para crear una humedad que goteaba sobre el cuerpo, mientras que la pintura trampantojo transformaba superficies planas en intrincados lazos y drapeados. Una superposición de plástico representaba un modelo en una perfección similar a la porcelana, y las colas cubiertas de perlas, borlas a lo largo del lomo y respaldos en forma de T con lentejuelas se convirtieron en puntos focales de una arquitectura dramática y cinética. Los accesorios reforzaban el matiz surrealista, incluyendo manillas de embrague fundidas con cabezas de pomos antiguos obtenidas en el Marché Clignancourt de París.

A pesar de los elementos macabros y teatrales de la colección, Ashi Studio enmarcó el corsé—un motivo recurrente esta temporada—como un símbolo de empoderamiento y confianza. La interacción entre estructura, narrativa y oficio dio lugar a una presentación visualmente impactante y conceptualmente rica, transformando la pasarela en una exploración meditativa de la feminidad, la mortalidad y el deseo. La colección confirmó la capacidad de Ashi para fusionar referencias históricas, maestría técnica y interpretación en una alta costura que se siente viva, personal y sin complejos y audaz.

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