Desfile de moda primavera verano 2027 de Magda Butrym

Magda Butrym llegó a la Semana de la Moda de Nueva York Primavera-Verano 2027 el 13 de septiembre con impulso. A pesar de los aranceles que afectaron a su mercancía el año pasado, Estados Unidos sigue siendo su mercado más grande y de más rápido crecimiento, y esta semana abrió una nueva tienda en Mercer Street, en SoHo. Para una marca autofinanciada, es un gran paso — y Butrym ha dicho que la energía de Nueva York, donde diseñadoras como Tory Burch, Rachel Scott y Veronica Leoni dominan, ha sido estimulante.

Para SS27, mostrada en Nueva York, recurrió a la artista polaca Natalia LL, una figura pionera que llegó a Nueva York desde detrás del Telón de Acero y utilizó su obra para desafiar las visiones patriarcales, el consumismo y el comunismo. Butrym se conectó con esa historia de una artista mujer luchando por el espacio en una ciudad difícil.

El cambio era visible en la ropa. Conocida por sus chaquetas de cuero y siluetas estructurales de cintura ceñida, Butrym se centró esta temporada en la ligereza. Una gran parte de la colección rediseñó el delantal, inspirada en el recuerdo romántico de su abuela en la cocina. Superpuso sedas translúcidas en múltiples combinaciones, construyendo looks translúcidos a partir de paneles superpuestos.

Los momentos más fuertes llegaban cuando esa ligereza se encontraba con algo más realista. Un vestido nude de largo midi, llevado bajo una trinchera translúcida con bolsillos llenos de rosas, equilibraba delicadeza con autocontrol — el tipo de look en el que una versión mini podría estar fácilmente en un armario del centro. El final, con un peinado de los años 60, medias y perlas, se inclinaba hacia una visión más melancólica de la tradición. El guiño de primera fila a esa tensión entre la domesticidad y la modernidad fue Nara Smith.

Para su base de fans más fijo, Butrym mantuvo las señas de identidad: una americana estructurada con plumas rebotando en el escote, un vestido de cóctel con plumas en el busto, medias combinadas con ropa interior de ganchillo y vestidos sin mangas con botones sobre slips que recordaban a sus vestidos de casas de resort.

Nueva York la está impulsando a pensar más en la portabilidad, y SS27 me pareció un paso en esa traducción — tomando su feminidad de alto octanaje y haciéndola más ligera, con capas y más cercana a lo cotidiano.

Sergio Hudson Desfile de Moda Primavera-Verano 2027

El 13 de septiembre, Sergio Hudson cambió el habitual laberinto de almacenes y azoteas de la Semana de la Moda por glamour. Su pasarela primavera-verano 2027 ocupó el Art Deco Rainbow Room en 30 Rock, con vistas panorámicas y una hora cóctel previa al desfile que ya se sentía cinematográfica.

La referencia era espionaje, pero invertida. En lugar de la clásica introducción de Bond, Hudson centró a la mujer como agente y al hombre como figura secundaria. Encajaba de forma natural para una diseñadora cuya fortaleza siempre ha sido una sastrería afilada, imponente y sexy, hecha para una mujer al mando.

Esa idea se presentó en la primera salida: una americana roja de hombros afilados sobre un vestido rojo estructurado con una abertura alta en la pierna, acompañado de un amplio pañuelo de gasa. Encubierto no — fue construido para ser notado.

A partir de ahí, Hudson se inclinó hacia lo que vende, sin pedir disculpas. Esta era una colección comercial, refinada en lugar de disruptiva, lo cual encaja en el momento. Los trajes falda estaban cortados con su habitual precisión, uno detallado con ribetes y forros verde neón. Los vestidos sin mangas Bodycon venían en naranja llamativo y azul cobalto. Monos escotados — una seña de identidad de Hudson y un clásico código de Bond girl — estaban presentes por todo el juego.

La moda masculina, que Hudson ha ido expandiendo poco a poco, siguió alejándose de los trajes tradicionales. Las modelos llevaban camisetas y pantalones de seda en blanco sólido o negro, ceñidos con cinturones o fajillas, además de chaquetas de noche en satén amarillo y morado — un descanso bienvenido de la ropa masculina segura.

Eveningwear cerró el espectáculo y dio el punto culminante. Un vestido de seda gris bronce sin tirantes combinado con una estola de gasa transparente encabezó el final, vestido con un elegante collar de joyería que marcó la primera colección de diamantes de Hudson. Diamantes de verdad, con seguridad a juego.

Desfile de moda primavera-verano 2027 de Area

Para la primavera-verano 2027, presentada el 13 de septiembre en la Semana de la Moda de Nueva York, Area regresó a Nueva York en más de un sentido.

El cofundador Nicholas Aburn trasladó el estudio de diseño de la marca de Milán a Nueva York durante el verano, lo que supuso un plazo más ajustado y menos recursos. El resultado fue un espectáculo más corto y agudo, pero con la imaginación intacta. Aburn ha descrito esta temporada como sintonizada con un nuevo sentido de inocencia, inspirado por una experiencia psicodélica reciente que le hizo ver a todos como una versión infantil de sí mismos — una sensación de felicidad pura que quería llevar en la ropa.

Eso se tradujo en franqueza y un enfoque lo-fi en la construcción. Los vestidos metálicos destrozados estaban hechos de tela de lentejuelas antes de que las lentejuelas fueran sacadas con un puñetazo, dejando tras de sí un fantasma de brillo. Otros looks de flecos se construían con camisetas empalmadas o con hilos de perlas, cuentas y conchas, sencillos en el método pero de gran impacto en la pasarela.

Aburn equilibraba las frases de alto brillo con piezas cotidianas que aún se sentían como Area. Había vaqueros espaciosos con manchas de tinta que goteaban de la cintura, camisetas dulces con bordes de plumas, camisetas bajo camisetas de malla de segunda piel y camisetas grandes metidas y metidas en sujetadores con pajarita.

Era una colección que entendía cómo se viste realmente el grupo de fiesteros de Area — para la fiesta y para la mañana siguiente.

Christian Cowan Desfile de Moda Primavera-Verano 2027

Christian Cowan presentó su colección primavera-verano 2027 en la Semana de la Moda de Nueva York el 11 de septiembre, con Old Hollywood como punto de partida, pero se acercó desde el backstage en lugar de la alfombra roja.

El look de apertura señalaba esa intención: un esmoquin vaquero claro con paneles negros gruesos y cierres retro. Era una versión tosca y deshechada del glamour de la Edad de Oro, y esa tensión se mantuvo durante el resto del espectáculo. Cowan se interesaba por la brecha entre la imagen pulida de los iconos de la gran pantalla y las realidades más difíciles de sus vidas públicas, y la colección se presentaba como una carta de amor a mujeres que usaban el glamour como forma de lenguaje codificado.

Las firmas clásicas se reinterpretaron con un toque contemporáneo de fiesta. Vestidos sin saltas, caftans con ribetes de piel y vestidos de noche con cuentas estaban cortados para parecer algo desaliñados, como si hubieran sido reinventados para una noche de club de los 2000. Por ejemplo, una engobe de seda crema se terminaba con bordes raídos y crudos en la espalda, con una correa que se deslizaba del hombro.

La elección de tejidos fue central en la temporada. Cowan trabajó con textiles vintage procedentes de los años 20 a los 50, una dirección inspirada por su trabajo reciente en vestuario y Broadway. En lugar de reproducir piezas de época, dejó que los materiales dictaran el diseño mientras los subvertia. Un vestido transparente, sin tirantes, de color amarillo quemado, estaba confeccionado con un velo de novia de 1946 teñido y combinado con paneles de seda. Un vestido de tafetán sin tirantes con volantes en el escote fue confeccionado con tafetán teñido de los años 50.

La colección marcó un momento más maduro para la diseñadora, cuyas temporadas anteriores se han inclinado mucho hacia la moda de la escena juvenil de fiesta neoyorquina, aunque esa sensibilidad se mantuvo en un corpiño completamente cubierto de cristales. En otros lugares, el enfoque en la artesanía era más claro, incluso cuando el resultado se inclinaba deliberadamente hacia lo cutre y chic.

Eso se hizo especialmente evidente en el final: un vestido de encaje rojo con caderas acolchadas exageradas, que hacía referencia a la ropa interior restrictiva de la época y a las siluetas que nunca debían verse en público. Cerró el espectáculo con un guiño a la imitación y el espectáculo — muy intencionado para un cartel construido en torno a reexaminar la iconografía de Hollywood.

Valeva se despide de Objetivo Fama y Fabyan y Jhoangel quedan amenazados

La competencia continúa intensificándose en la octava edición de Objetivo Fama, que celebró su segunda gala con una noche de grandes interpretaciones, emociones y decisiones que comienzan a marcar el rumbo de los participantes.

En esta ocasión, el público fue testigo de la despedida de la colombiana Valeva, mientras Fabyan y Jhoangel quedaron amenazados y deberán contar nuevamente con el respaldo de la audiencia para continuar en la competencia.

La gala estuvo marcada por una variada selección musical en la que los talentos tuvieron el reto de demostrar su capacidad vocal, interpretación y química junto a sus compañeros. La noche comenzó con Issabella y Jhoangel, quienes interpretaron Olvídame y pega la vuelta, en la versión de Marc Anthony y Jennifer López.

Uno de los momentos más esperados de la noche fue la presentación de Patricia, quien había recibido el pase de inmunidad en la gala anterior y asumió el reto de cantar como solista. La participante interpretó Estúpida, de La India, enfrentándose por primera vez de manera individual al escenario bajo esta dinámica de la competencia.

La jornada continuó con Yul, D’ La Torre y Khris, quienes interpretaron Mientes también, de Sin Bandera; seguidos por Tony y Victoria, con Estoy enamorado, en la versión de Thalía y Pedro Capó. Por su parte, Valeria y Jay.L llevaron al escenario Todo vuelve a empezar, en la versión de Luis Fonsi y Laura Pausini.

La competencia continuó con Fabyan y David, quienes interpretaron Noches de fantasía, de Joseph Fonseca; Sheniel y Paola, con El dolor de tu presencia, de Jennifer Peña; y Mike y Alexis, quienes presentaron Como quien pierde una estrella, de Alejandro Fernández. La noche cerró con Valeva y Stephanie, quienes interpretaron Sin él, de Marisela.

En esta segunda gala, el panel de jueces estuvo completo con la incorporación de Norberto Vélez, quien se unió a Ana Isabelle, Cristina Eustace y Héctor “De Playmaker” Torres para evaluar el desempeño de los participantes.

La tensión llegó al momento de conocer el resultado de la votación del público. Tony recibió el 52 % de los votos para permanecer en la competencia, asegurando así su pase a la próxima gala. Como resultado, Valeva se convirtió en la primera participante en despedirse de Objetivo Fama, poniendo fin a su trayectoria en esta octava edición.

Por su parte, Fabyan y Jhoangel quedaron amenazados y ahora dependen nuevamente del respaldo de la audiencia para determinar su permanencia en la competencia.

La gala también tuvo como protagonista a Jay.L, quien recibió de los jueces el pase de inmunidad y aseguró su permanencia en la próxima gala. Como parte de este beneficio, tendrá la oportunidad de enfrentarse al escenario como solista, demostrando su talento de manera individual y asumiendo un nuevo reto dentro de la competencia.

Ahora, la decisión pasa a manos del público. Los seguidores de Objetivo Fama pueden votar por su favorito a través de objetivofama.net y convertirse en parte fundamental de esta competencia. Cada voto cuenta y puede marcar la diferencia para que su participante favorito continúe persiguiendo el sueño de convertirse en la próxima estrella de Objetivo Fama.

La competencia continúa. El escenario está listo. Y ahora, el público tiene la última palabra.

Orquesta Sinfónica de Puerto Rico conmemorará a las víctimas del 11 de septiembre con un concierto especial

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La Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) conmemorará a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001 con el concierto especial In Memoriam: 11 de septiembre, que se llevará a cabo este viernes, 11 de septiembre, a las 7:00 p.m. en la Sala Sinfónica Pablo Casals del Centro de Bellas Artes de Santurce. Bajo la dirección de su director titular, el maestro Maximiano Valdés, la OSPR presentará un programa de obras seleccionadas en torno a la memoria, la reflexión y la paz, al cumplirse 25 años de los ataques que marcaron la historia contemporánea. El repertorio reunirá obras de Ludwig van Beethoven, Antonín Dvo?ák, Samuel Barber, Dmitri Shostakóvich, John Williams y Aaron Copland, con la participación de la soprano Camila Isabel como artista invitada.

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“Han pasado 25 años desde el 11 de septiembre, pero sigue siendo una fecha que permanece en nuestra memoria. Con este concierto queremos rendir homenaje a las víctimas y ofrecer un espacio de reflexión y unión. La música tiene la capacidad de acompañarnos aún en los momentos más difíciles y de transmitir mensajes de esperanza y paz que trascienden generaciones”, expresó Melissa Santana, directora ejecutiva de la Corporación de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

Mientras, el maestro Valdés explicó que “la idea de este concierto es recordar la tragedia del 11 de septiembre a través de músicas que simbolizan las virtudes del espíritu humano frente a la violencia y la destrucción. Cada una de las obras que hemos seleccionado nos habla, desde distintos momentos de la historia, de la capacidad del ser humano para responder ante la adversidad con amor, esperanza y solidaridad. Ese es el sentido que une este programa y el homenaje que queremos rendir a quienes perecieron aquel día”.

MaximianoValdesOSPR

La primera parte del concierto comenzará con la Obertura Leonora No. 3, de Beethoven, seguida por los movimientos Largo y Allegro con fuoco de la Sinfonía No. 9, Del Nuevo Mundo, de Dvo?ák. Luego del intermedio, la Orquesta interpretará el Adagio para cuerdas, de Barber, una de las obras más reconocidas del repertorio orquestal estadounidense y estrechamente vinculada a momentos de duelo y conmemoración. El programa continuará con Eterno recuerdo, de la Sinfonía No. 11 de Shostakóvich. La música de John Williams también formará parte de la velada con A Prayer for Peace y The People’s House, mientras que Simple Gifts, de Aaron Copland, completará el programa.

A través de In Memoriam: 11 de septiembre, la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico se une a la conmemoración del 25 aniversario de los ataques mediante una velada que utilizará la música como espacio para honrar la memoria de las víctimas y propiciar la reflexión.

Los boletos para el concierto In Memoriam: 11 de septiembre están disponibles en Ticketera y Ticket Center.